Suena el despertador por la mañana y con un simple gesto se consulta en la consola del dormitorio las citas del día. Luego, en el coche, se atienden las llamadas perdidas, mientras que el propio vehículo negocia con la compañía eléctrica la mejor tarifa para recargar su batería.
Escenas como estas, pertenecientes a un futuro no tan lejano, han sido debatidas en El futuro de la internet, una iniciativa de la Unión Europea sobre investigación y desarrollo e innovación (I+D+i), que se clausuró el jueves en Praga.
Según los expertos reunidos en la capital checa, el desarrollo tecnológico transformará profundamente en la próxima década la vida de los aficionados a la internet.
Para 2020, la norma será tener siempre disponible las informaciones relevantes, la interacción inmediata con familiares y amigos, el uso de herramientas de trabajo inteligentes y la transformación de objetos en servicios diseñados al gusto personal.
Coches eléctricos que recuerdan al conductor que hay que pasar por la tienda para hacer la compra. Mesas de despacho virtuales que son monitores en 3D, en la que se puede tratar documentos electrónicos como si fueran físicos.
De vez en cuando, los padres más preocupados o desconfiados podrán controlar a distancia qué hacen sus hijos, ver si están aún en clase o cuando andan de paseo con los amigos.
En casa, tras un intenso día de trabajo en equipo on line con personas de varios continentes, se podrá disfrutar un clásico del futbol en formato de alta resolución y comentar el encuentro con los amigos que están en línea.
Al acabar, si todavía quedan fuerzas, se podrá editar el video para el cumpleaños del hijo, sobre la consola de la habitación y desde la que se tiene acceso a un banco de videos familiares.











